Está construida con piedra seca y tuvo varios problemas de conservación por los problemas en su construcción. Antiguamente estaba protegida por un tejado sobre dos vigas que se cayeron y destrozaron el nevero.
Después de construirla de nuevo, en mejores condiciones fue arrendada para la venta de la nieve acumulada. Los vecinos de Aibar tenían prioridad en su compra.
El arrendador dejó de acumular la nieve, dos años después del arriendo, aduciendo que la situación de la nevera orientada al sur y con vientos que no beneficiaban a la conservación de la nieve.
Después de ello no fue posible volver a arrendar el nevero a otras personas por falta de postores.
