Santa Criz de Eslava es la más monumental de las ciudades romanas conservadas en Navarra.
Está ubicada en la Comarca de Sangüesa y conserva los restos de su foro y la necrópolis de la ciudad.
El yacimiento fue descubierto por el sacerdote Juan Castrillo en 1917, pero hubo que esperar a los años 90 cuando diferentes campañas arqueológicas hicieran resurgir los restos de la ciudad, que vivió su esplendor entre los siglos I y II.
Destaca el Foro o plaza pública, el lugar más noble de la ciudad. También su necrópolis que por motivos sanitarios siempre se construían fuera de la ciudad, pero siempre a la vista de los habitantes de la ciudad, por el respeto que tenían los romanos a sus muertos.
