El Puente de Tudela sobre el río Ebro, cuenta con 17 arcos de piedra y 360 metros de longitud. Es un emblema para la ciudad y sirve como su puerta de entrada histórica.
De origen medieval, aunque construido sobre otro puente existente de origen romano. Aunque ahora se duda de que ambos puentes coincidieran en el mismo lugar.
Fue Sancho VII el Fuerte, entre los Siglos XII y XIII, el que inició su construcción. Incluso pudo modificar el cauce del río para construirlo.
Lo más llamativo del puente, son sus 17 ojos todos diferentes, de diferentes estilos: góticos y románicos. El quinto ojo, de apariencia románica, fue destruido en la Guerra de la Independencia y posteriormente reconstruido simulando el estilo románico.
Predominan los ojos góticos sobre los románicos, estos se creen que fueron reconstruidos más tarde.
No es plano, sino que su perfil ondula para adaptarse el lecho del río.
